File: /home/i/e/s/iestorre/www2/25aniv/exposicion/Relatos/31-ManoloMonge.htm
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<title>Documento sin título</title>
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<div align="justify">Casi por casualidad, en 1982, llego al Instituto “Las Marismas”, de Pilas, hoy, Torre del Rey. </div>
<p align="justify">Digo “por casualidad” porque esa elección de funcionario en prácticas fue inducida por mi amiga Lola Vargas, hoy profesora en este Centro, que era la persona que había de haber ocupado esa plaza, tras mi pactada cesión, si la Inspección así, más tarde, lo hubiera permitido.</p>
<p align="justify">Como soy bastante acomodaticio, pronto asumí que ello, seguramente, habría de estar en el guión que mi destino tenía elaborado para ese año, por lo que me dispuse a encarar el nuevo curso con la mejor de las sonrisas.</p>
<p align="justify">Primeros y Segundos de B.U.P, amén de algún COU del que fui Tutor, fueron, durante aquel Curso 82/83 mis escenarios docentes, en un año de Prácticas colosal. En efecto, recién aprobadas las oposiciones llegué contento a Pilas, pueblo sensible al Rocío; con la alegría desbordante de la estabilidad laboral; con el ímpetu incontenido de una edad estupenda; la cercanía de mi hogar y de mi mapa de operaciones; y un entorno de trabajo afín y extraordinariamente agradable gracias a la presencia coyuntural de una serie de compañeros que, como yo, disfrutaban con su trabajo, con una energía positiva capaz de incidir en el saber estar del alumnado en las aulas.</p>
<p align="justify">Con gran afecto me vienen a la memoria nombres como los de mi amigo Ramón Fernández Doblas, Carlos, Pepe Bellido, Pilar, Jesús, Antonio, Rocío, Ventura, José María, Mari Carmen, Mercedes, Sole, Rafael, Manolo, Fernando, y tantos y tantos otros cuyas imágenes, aunque sin nombres, guardo, hoy, en mi retina, con las mejores vibraciones, ya en el café distendido del recreo, en las horas de guardias compartidas, en la copa bulliciosa de alguna celebración oficial, o en alguna jornada campestre, en alguna finca, durante el fin de semana.</p>
<p align="justify">Con tremenda nostalgia recuerdo, asimismo, la categoría personal de todos ellos a la vez que el carácter respetuoso y educado de aquellos alumnos, sea cual fuere su nivel, alejados, sin coacción de partes ni amonestaciones, del talante que, hoy, en muchos casos, ocupa la ordinariez, la desmotivación o la grosería, factores que, por una parte, hacen absolutamente inviable, en muchos de nuestros actuales centros, un trato cordial y afable entre estamentos y un clima de convivencia aceptable, así como la realización de una serie de actividades extraescolares, antes tan positivas y enriquecedoras; y por otra, están propiciando el nulo entendimiento y colaboración entre padres y profesores, tan necesarios y beneficiosos para el alumno: factores, en fin, que están socavando los cimientos del mundo apasionante que supone el trabajo vocacional de buenos profesionales, poco reconocidos e incentivados, en la formación de una adolescencia que, en un alto porcentaje, camina sin, apenas, claros referentes.</p>
<p align="justify">Por ello ante la celebración de esta entrañable efemérides para todos los que, en algún momento, hemos formado parte de la Comunidad Educativa de este Centro, quiero pensar, y así lo deseo, que este Instituto de Pilas sigue y seguirá siendo el punto de encuentro de un colectivo joven y adulto que hablan el mismo idioma cuando, desde su presente, intercambian conocimientos para el futuro. Felicidades.<br>
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<p align="right"><strong><em> Marzo 2005, <br>
Manolo Monge.<br>
</em></strong></p>
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