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<title>Documento sin título</title>
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<h2>Un Periodo Feliz con Pequeños Baches</h2>
<p align="justify"> No de otra manera podré calificar el tiempo que me tocó vivir durante los años que estuve, como profesor de Latín, en el Instituto de Bachillerato “Las Marismas”, hoy I.E.S. “Torre del Rey”, de Pilas. <br>
Llegué, por traslado, el curso 1980/81, segundo año que funcionaba el centro como Instituto. Fuimos muchos los profesores titulares nuevos que constituirían el claustro; todos con bastante experiencia docente.<br>
El edificio, aunque no había sido construido expresamente para Instituto, me gustó mucho. Un poco alejado de la población; rodeado, por un lado, de limoneros floridos; por otros, de amplios espacios abiertos. Lo consideré ideal para profesores y alumnos.<br>
Cierto que la Dirección del centro tuvo que adecuar espacios para aulas y seminarios docentes. Yo tuve la suerte de encontrar una habitación con algunos trastos viejos y cascotes, en la planta alta, que las limpiadoras, a las que siempre guardé un gran afecto, adecentaron; y con dos mesas, unas sillas y un armario para libros, constituimos el Seminario de Latín y Griego.<br>
La principal dificultad que encontraba era que tenía que desplazarme del lugar de residencia, distante 27 kms. Pero este viaje de ida y vuelta diario me resultó siempre, o casi siempre, agradable, sobre todo en primavera y otoño.<br>
El alumnado con que trabajé los seis años de mi permanencia en el centro, estaba formado, en gran parte, por jóvenes de buena educación y deseosos de aprender; constituían una materia perfectamente moldeable. Me resultó siempre una tarea fácil el contacto con ellos; aun en los momentos, que por motivos extraños, la convivencia se volvía más complicada.<br>
Creo que el Seminario de Latín funcionó adecuadamente bien, tanto en el tiempo que me encontré solo, como cuando hubo algún profesor ayudante.<br>
Una de las alegrías que experimenté fue que durante algunos años hubo grupos de alumnos que aprobaron dignamente todos en la convocatoria de junio; cosa que, por desgracia, pocas veces ocurre en una asignatura que no suele gustar a algunos. Mas he de reconocer que hubo alumnos brillantes. <br>
Tendré que recordar que entre las actividades extraescolares, el Seminario de Latín, unidos a otros Seminarios, como el de griego y el de historia, realizó, algunos años, viajes a lugares como Carmona, Itálica y Mérida, donde los alumnos se ponían en contacto con los restos arqueológicos de nuestra antigua cultura romana. <br>
Especial mención habrá que hacer del viaje, fin de curso, COU 84/85, que realizamos, dirigido por la profesora de griego Dª. Rocío Romero y por mí, a Italia, durante 15 días. Hubo que vencer ciertas dificultades que ponían algunos padres y alumnos, por el sistema que adoptamos para realizarlo, campismo. No pecaré de exceso, si digo que, con sus dificultades, el viaje constituyó un éxito. Visitamos, entre otras ciudades, Pisa, Volterra, Roma, Asís, Florencia, Venecia... </p>
<p align="justify">Al regresar de este viaje, me encontré con una sorpresa. Me tocaba, a dedo, ser director durante el curso siguiente 1985/1986. Muchas promesas por parte de la Delegación Provincial y pocas nueces para el Centro. Con la ayuda de todos, profesores y alumnos, se fue desarrollando el curso bien, con pequeñas dificultades; como cuando llegaron los fríos de enero y nos encontramos sin la calefacción que la Delegación había prometido; y otras menudencias, ya olvidadas; son los baches que siempre encontramos en el viaje de la vida.<br>
Mi permanencia en el Instituto terminó con dos hechos especiales: unos días antes de terminar el curso, cuando mi familia se preparaba para participar en un concurso televisivo, yo sufrí un accidente en el camino hacia Pilas; con el coche destrozado (otro bache más), del que pude salir bien: por una parte, conseguí un coche nuevo, en el concurso; por otra, logré plaza en un Instituto de Sevilla.<br>
Por eso, el penúltimo día del curso me felicitaba una profesora muy buena compañera: ¡Mira que bien! ¡Coche nuevo, e Instituto nuevo! Cierto, porque ese instituto se estrenaba el curso siguiente.</p>
<p align="right"><strong><em>José Bellido Rodríguez<br>
</em></strong></p>
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