File: /home/iestorre/www2/25aniv/exposicion/Relatos/26-RamonTrigueros.htm
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<title>Documento sin título</title>
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<h2 align="justify">Recuerdos</h2>
<p align="justify"> Llegué al antiguo I.B. “Las Marismas” en el curso 1986/87. Como muchos otros profesores, la pretensión era conseguir una plaza en las proximidades de Sevilla. Así comencé aquí mi sexto año como profesor de matemáticas con ilusión añadida: por primera vez, el trabajo me permitía dormir en casa.<br>
Recuerdo que cuando supe mi destino, ese fin de semana, fui a ver el Instituto. Desde fuera, que era lo que se podía ver, me pareció muy impactante, un gran edificio, que resultó corresponderle al Instituto sólo una parte, rodeado de árboles y con una situación casi ideal, incluso el camino a Sevilla me pareció corto.<br>
Cuando en septiembre tomé posesión de la plaza todo parecía muy organizado, como algo que funciona con la precisión que da la estabilidad de la plantilla. Estaba organizado hasta el horario de los coches para los que veníamos de Sevilla. Pronto preparamos partidos de fútbol el viernes por la tarde. Comíamos algo en la cafetería del Instituto, cuyo encargado, “Richard”, también jugaba con nosotros y dedicábamos la tarde al fútbol que, a veces, se alargaba hasta más allá de lo razonable.<br>
El primer curso transcurrió sin sobresaltos, el nivel de exigencia para un profesor era mucho menor que ahora, nos dedicábamos a dar clase, sin otras consideraciones. Como teníamos que adaptarnos a los horarios teníamos tiempo para todo, compartir un café y establecer relaciones, a veces hasta para salir a coger espárragos.<br>
El final del curso fue bastante sorprendente en cuanto a lo que me compete. Por razones que no merecen el comentario, fui nombrado Director sin que nada parecido hubiera entrado en mis cálculos. No tenía experiencia en ningún cargo de gestión y lo primero era elegir el equipo directivo. Jesús Calderón, como Secretario, Juan Luis Rebollo, Jefe de Estudios y Buenaventura Delgado como Vicedirector, fueron las personas que, junto a mí, afrontamos la gestión del Instituto durante el curso 1987/88.<br>
Mi primera decepción recién nombrado Director, fue no conseguir una asignación extraordinaria, para el cerramiento del Instituto, que por entonces estaba sin vallar en la parte que daba a la carretera.<br>
También recuerdo que unas de las primeras decisiones fueron comprar un ordenador para la gestión de la secretaría, y la ampliación de la sala de profesores.<br>
La primavera de 1988 trajo a la enseñanza una persistente huelga que se alargó durante dos meses, a la que siguieron interminables reclamaciones que me tocó cursar, y que tiñó de gris las relaciones en la enseñanza.<br>
He hojeado con satisfacción el cuadernillo de calificaciones del grupo COU B1 correspondiente al curso 1987/88 que aún conservo. He recordado la procedencia tan diversa de los alumnos, Carrión, Aznalcázar, Bollullos, Villamanrique, Huévar y, por supuesto, Pilas. A la mayoría de los nombres el tiempo les ha borrado la cara. Hay algunos cuyos recuerdos conservo intactos en las primeras filas frente a la pizarra. Entre ellos las excepcionales alumnas Blanca Nieves Batanero Jiménez y Pilar Moreno Campos. Ésta última, creo que estudió Matemáticas. A los profesores nos gusta pensar que algo tenemos que ver en las decisiones de nuestros alumnos.<br>
En el concurso de traslados de ese año, conseguimos destinos algunos miembros del claustro de ese año, yo aún permanezco en el que conseguí entonces.<br>
Dos años no es mucho en la vida laboral de una persona, pero a veces el momento y la calidad humana de las personas con las que tuve la suerte de coincidir así como la responsabilidad que se me asignó suponen un periodo importantísimo en mi vida como profesor.</p>
<p align="right"><strong><em>Ramón Trigueros Reina</em></strong><br>
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