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<title>Documento sin título</title>
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<h2 align="center"><strong>GRATOS RECUERDOS
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<p>He de comenzar estas líneas recordando algunas de mis incontables vivencias y recuerdos de mi largo paso por el tan añorado instituto que hoy está de 25 aniversario, lo que nos hace demasiado mayores. <br>
Haciendo balance de lo vivido, pretendo obsequiaros con algunas de mis vivencias con un toque de humor, de la misma forma que transcurrieron aquellos días que eternamente vivirán en mi recuerdo y en el de todos los que los compartieron.<br>
Inicié mi andadura estudiantil allá por el año 1991, en el “Verdadero” I.E.S. “Torre del Rey”, como “conejillo de indias” de aquello que comenzaban a llamar “Reforma” y que hoy es el actual sistema educativo.<br>
Años más tarde, y muy a nuestro pesar, (ya que durante esos primeros cursos nos habíamos sentido como una pequeña o gran familia , por la buena relación entre el reducido alumnado y profesorado) conseguimos ser trasladados al antiguo I.B. “Las Marismas”, (que posteriormente pasaría a llamarse I.E.S “Torre del Rey”) ya que corríamos peligro por el mal estado en que se encontraba el edificio y tras convocar un gran número de huelgas (con las cuales la mayoría de nosotros estábamos encantados) con emblemas tan significativos como “HUELGA POR DERECHO, PA QUE NO SE NOS CAIGA EL TECHO”.<br>
Como podréis imaginaros, muy buena estudiante no éramos, ni yo, ni la mayoría de los estudiantes que cursábamos aquel experimento.<br>
El transcurrir de los días era un continuo ir y venir, especialmente, en días de mercadillo, un constante estar sentados en aquellos bancos al sol en compañía de grandes amigos, Merlos y Damián, entre risas y cantes, con José a la guitarra y, cómo no, recordar también las huidas a la tienda de “Joselito”, aquel que tan inocentemente nos vendió los primeros cigarrillos sueltos y esos “polito flá” que tan ricos y fresquitos nos resultaban, aunque oliesen a las acedías que compartían congelador en aquella humilde tienda.<br>
Los recuerdos son muchísimos y todos muy bonitos, y por eso, casi todos los cursos me costaban dos años en lugar de uno pero en fin, “er tó” era continuar y seguir fiel a tus clases.<br>
Y llegó el día en que decidieron trasladarnos al instituto “Las Marismas”, traslado que me costó muchísimo, pues el anterior era como más familiar y yo era ya, si no la abuela de todos, al menos la tía. No, no conseguí adaptarme, y en un altibajo emocional decidí que mis años de instituto “habían tocado fin”.<br>
Dejé mis estudios ¡Qué horror! Los días se me hacían interminables y la verdad es que no me hallaba, me faltaba algo, sí, me faltaban mis mañanas junto a todos mis compañeros y profesores a los que tanta lata di y que no apostaban por mí.<br>
A Dios ¡gracias!, a mi tía Luna y, por supuesto, a mi profesor de francés (José Antonio) en esos días, si mal no recuerdo, Jefe de Estudios, que consiguió hacerme ver que estaba equivocada y logró así que volviera a las aulas a aumentar mis vivencias y mi saber.<br>
Empecé de nuevo en primero de Bachillerato, pero esta vez, de letras, y parece que me fue mejor, bajo la influencia, tal vez, de dos rivales fuertes como eran mi hermana (Tere) y mi prima (Juani), haciéndome así reaccionar, y hoy poder contar todo esto. Ya no era la chica mala estudiante de antaño, pero esa “famita”, hizo que me llevase un poco mal con algunos profesores así como de maravilla con otros. Mi agradecimiento a profesores como el inaccesible profe de filosofía: Miguel Luna, con el cual hice muy “buenas migas” como se dice por aquí, y sin olvidar nunca las aventureras clases de Mari Pepa que tanto celo dio a algunos de sus compañeros, por nuestro gran aprecio hacia ella. <br>
Las clases de filosofía en segundo de bachillerato eran divertidísimas ¿verdad amigo Cornelio? Inolvidables risas planeando las múltiples travesuras que le esperaban al profe Miguel, en compañía ¡cómo no!, de mi hermana (Tere Márquez), de Cornelio (José Cornelio Zambrano), El Zurita (Juan Pablo Zurita), La Hernández (Mª Carmen Hernández) y La Lacaso (Antonia Mª Díaz). Tal era mi fama en esas clases, que si como todo filósofo, Miguel Luna ha escrito algún libro a lo largo de su vida, será por supuestísimo: "Cómo librarse de mí", en varios tomos seguidos. Espero, amigo Miguel, que te hayan comprado un micrófono para no tener que utilizar “el fonal” para tus problemas de garganta. <br>
Bueno, de cada profesor guardo algún recuerdo bueno, sin lugar a dudas y cómo no, en este año que se celebra el IV Centenario de una de las obras más importantes de la literatura española, “El Quijote” de Miguel de Cervantes, no podría olvidarme de tan hidalgo caballero como es José Julio Cabanillas, grande donde los haya, a ti también, ¡MUCHAS GRACIAS!.<br>
Me cuesta mucho no nombrar a todos, Salvador, Margarita, Loles, padre José Luís, Carmen al cuadrado, Pilar, Pepe al cuadrado, Macarena Wilson, y un largo etcétera. <br>
Pero como no terminaría nunca, voy a optar por hacer mención de tan grato personaje como es “El Richard” con sus buenas tostadas, obra de su padre (que en paz descanse) al cual teníamos también mucho cariño, y esas “tortillitas de papa” que nos volvía loco a más de uno en aquellos hambrientos recreos. A todos nos debía siempre el cambio que sobraba de las tostadas o del dulce. Nunca tenía suelto, ¡Qué casualidad! Hasta que llegué yo y “mis compañeritas de guerra” (hermana y prima) y cuando hacía tres días que no tenía suelto, no le pagábamos. ¡Se siente!, ¡Qué buenos ratos!<br>
Hoy tras mi ajetreado paso por las aulas de este instituto(ni siquiera recuerdo la cifra exacta de años que pasé, pues fueron muchos), puedo decir que superé el Bachillerato, la Selectividad y aunque nadie apostara por mí, no con mala nota; incluso, soy diplomada en Trabajo Social. Por ello pido a los jóvenes que hoy sufren en sus aulas lo aburridos que son los estudios y todo lo que esto en sí conlleva, (exámenes, trabajos, privarse de salidas y de placeres, que tan importante nos parecen a esa edad), que sigan hacia delante, que no abandonen, que no se queden inmóviles al borde del camino, y también a los padres, que no se cansen de las malas notas de sus hijos, mostrándoles su apoyo en cada uno de esos momentos, pues ya sentarán la cabeza, y para trabajar siempre hay tiempo. ¡GRACIAS, PAPÁS!. <br>
No os rindáis, chicos; espero que todos los que paséis por allí, seáis futuros diplomados y/o licenciados. Por todo esto, gracias, muchas gracias, querido Instituto de Enseñanza Secundaria “TORRE DEL REY”.<br>
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<p align="right"><em>YOLANDA MÁRQUEZ VALLADARES.</em><br>
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<p>Han colaborado en la edición de este artículo aportando ideas y vivencias:<br>
María Jesús Martínez Márquez y Tere Márquez Valladares.<br>
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