File: /home/iestorre/www2/25aniv/exposicion/Relatos/32-JoseAVelez.htm
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<title>Documento sin título</title>
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<div align="justify">Por la vida se suceden muchos acontecimientos, muchas experiencias y muchas personas. Quizá sea esto último lo más importante. Aquella machadiana frase de que todo pasa tiene su continuación en todo queda.<br>
A mí me cupo el placer, el honor, la alegría de ser alguien que pasó por el I.E.S. Torre del Rey de Pilas. Ese centro, en sus dos versiones, formó parte de mi existencia durante siete años. Fueron años en los que se combinaron, o más bien se sucedieron, alegrías, tristezas y zozobras. <br>
Y cuando hablo del centro, lo hago del conjunto de personas que lo componían, o que lo compusieron en los distintos momentos de la interacción de su historia con la mía.<br>
Es cierto que uno nunca sabe demasiado bien lo que pueden significar los distintos acontecimientos y conocimientos en su vida. Sólo la distancia en el tiempo da una aproximada visión, aunque nunca completa o verdadera, de su importancia. Pero yo sí tengo que decir que aquellos años en los que compartí mi vida laboral y mi vida personal (¿fueron distintas?) con ese IES y con la ciudad de la que forma parte, y con sus gentes, acogedoras como pocas, fueron años ricos, fructíferos, inolvidables en esos dos ámbitos.<br>
Laboralmente fue mi escuela, conocí a los mejores profesionales con los que se puede encontrar un novato, de los que aprendí casi todo lo que ahora me sirve para no naufragar en este difícil mundo de la enseñanza.<br>
Personalmente fue como mínimo igual de bueno: gente en la que encontré el apoyo que necesité en cada circunstancia, que supo entenderme y acompañarme en los malos momentos y compartir los buenos. Que soportó mis defectos y que me ayudó a ser mejor, aunque los que me conocen saben que no me dejo ayudar fácilmente. Gente que espero que sepa comprender que en mí se cumple eso de que la vida da muchas vueltas y que los caminos se separan, y que uno de mis defectos, como el de muchas otras personas, es no saber luchar contra esa rueda en la que todos vamos girando. Pero puedo asegurar que no olvido.<br>
La mayoría de los que lean estas líneas no me conocerán, algunos, pocos, habrán oído hablar de mí, y otros, mis compañeros, mis amigos, reconocerán a duras penas a aquél que un día de junio de 1998 les dijo, con una mezcla de ilusión y de incertidumbre, que volvía a su tierra, que le habían dado traslado a Huelva.<br>
La Huelva en la que vivo y trabajo, la “lejana y rosa” de Juan Ramón, la de mi familia, llena ahora mi existencia. Pero ésta no habría sido la misma si no se hubiera cruzado en mi camino el Torre del Rey, Pilas y su gente. Os echo de menos. </div>
<p align="right"><strong><em>José A. Vélez</em></strong><br>
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